conducta de niños y adolescentes en emergencias y desastres
Los problemas de los niños.
Los problemas de los niños y niñas pueden tener diversas causas. Algunos tienen relación con
el estado de su cuerpo, o con el estado de sus sentimientos, o con ambos aspectos al mismo
tiempo.
La edad de un/a niño/a influirá en la manera e intensidad en que es afectado por un desastre.
Cuando el cuerpo está enfermo algunas señales pueden ser: Fiebre, irritación constante, vómito, diarrea, debilidad en general.
Cuando el niño tiene problemas con los sentimientos las señales pueden ser:
• Dificultad para jugar o concentrarse.
• Aislamiento
• Atraso o dificultades en el habla.
• Alteraciones en el sueño, pesadillas y temores nocturnos,
sonambulismo, dificultades en conciliar el sueño.
• Falta de apetito o comer en exceso, sin hambre.
• Miedo a diferentes situaciones por ejemplo: temor a los
extraños, al agua, los animales, a la oscuridad, etc.
• Apego a los adultos o a objetos especiales, por ejemplo a una
manta o sábana, a un juguete en particular, la separación de
sus objetos o de sus seres queridos le puede generar ansiedad.
• Frecuente malhumor, alteración e irritabilidad.
• Excesiva actividad o inactividad.
• Sentimientos de tristeza o depresión
• Agresividad verbal y/o física contra otros .
• Comportamiento autodestructivo o de riesgo.
• Comportarse como un niño de menor edad en relación a su
edad cronológica.
• Presenta síntomas de enfermedad sin causa real aparente.
• Presenta signos de maltrato físico (moretones, quemaduras,
fracturas, mordeduras, etc.)
• Presenta síntomas de abuso sexual (ataca sexualmente a
otros niños, muestra conducta sexual no adecuada a su edad,
utiliza lenguaje sexualizado, etc.)
¿Por qué tienen estos problemas?
• Cuando los niños y niñas sienten que son tratados de una
manera inadecuada.
• Sienten que los padres, madres o adultos se comportan muy
exigentes o indiferentes con ellos/as.
• Los padres, madres o adultos no dejan a sus hijos/as aprender
a enfrentar situaciones nuevas o difíciles.
• Los niños y niñas sufren amenazas o castigos.
• Tienen que desempeñar tareas que no son propias de su edad
ni de su condición infantil.
• Cuando en casa se presentan discusiones y peleas frecuentes
o se sienten objeto del desafecto (separación de los padres o
pérdida de un ser querido: padre, madre, hermanos), así como
otras situaciones que cambian el ambiente de crianza.
• Cuando sufren alteraciones físicas como maltrato,
mutilaciones, torturas, o enfermedades.
• Cuando sufren abuso de cualquier tipo (físico, sexual o
psicológico)
• Cuando un evento cambia radicalmente su forma y estilo
de vida como a veces ocurre en situaciones de desastre o
emergencia.

Actualmente en nuestro país, la principal causa de alteraciones en el comportamiento de los niños y las niñas son la violencia intrafamiliar, la violencia comunitaria, además de los desastres y situaciones de emergencia.
¿Qué debemos hacer con las niñas y los
niños que tienen problemas?
• Proporcionándoles una alimentación adecuada.
• Asegurando que tenga un sueño reparador y tranquilo.
• Proporcionándoles higiene y vestuario.
• Proporcionándoles mucho cariño, estímulos y elogios.
• Ofreciéndoles libertad de acción pero con acompañamiento.
• Brindándoles la posibilidad de aprender a defenderse y
autocuidarse.
• Respetando sus iniciativas.
• Sin saturarlos de actividades y ejercicios, es decir respetarle el
ritmo de su desarrollo.
• Educándoles con palabras y ejemplos.
• Brindándoles protección en un ambiente calmado y alegre.
• Posibilitándoles el juego y el tener amigos.
• Brindándoles confianza y seguridad de manera que podamos
ser adultos en quien confiar.

¿Qué debemos hacer con las niñas y los
niños que tienen problemas?
Los desastres naturales, los desplazamientos forzosos y las tragedias humanas traen consigo pérdidas, dolores y heridas, las cuales necesitarán de todo un proceso de elaboración del duelo para ser superadas.
El duelo es el proceso dinámico que vivimos ante una pérdida, éste presenta manifestaciones físicas, psicológicas y sociales. El duelo2 es dinámico en el sentido en que desaparece y reaparece a lo largo del mismo proceso. Las personas dicen estar en una montaña rusa. Las reacciones del duelo dependen directamente de nuestra percepción de la pérdida.
En el proceso de duelo se han identificado una serie de etapas básicas que pueden reconocerse en todas las personas, aunque las manifestaciones sean diferentes. Sin embargo, hay algunas diferencias entre las manifestaciones adultas y las de los niños.
Abarca una serie de reacciones en la que la más común es la negación, la cual es un mecanismo que nos ayuda a atenuar impactos emocionales fuertes para que sean integrados poco a poco. Es común también en adultos. En este momento se necesita mucho el apoyo de los demás. No es raro que cuando a un niño o niña se le diga que uno de sus padres murió se sienten mirando hacia fuera por un largo rato sin conversar con nadie.
Muchos niños y niñas sufren también una regresión, es decir que actúan como si tuvieran menos edad o pierden habilidades que ya habían adquirido (lenguaje infantil, vuelve a chuparse el dedo, mojan la cama, etc.). Son reacciones normales y no hay que preocuparse, lo más importante es saber que el niño o niña no decide conscientemente actuar así, sino que es más bien un grito de ayuda y un intento de reencontrarse en esa perdida que acaba
de sufrir. Los niños y niñas pueden tornarse inquietos/as y distraídos/as intentando escapar a sus sentimientos y pensamientos.
Es una etapa del duelo que resulta difícil para los familiares y maestros/as.
El proceso de duelo en niñas y niños
El duelo es el proceso dinámico que vivimos ante una pérdida, éste presenta manifestaciones físicas, psicológicas y sociales. El duelo2 es dinámico en el sentido en que desaparece y reaparece a lo largo del mismo proceso. Las personas dicen estar en una montaña rusa. Las reacciones del duelo dependen directamente de nuestra percepción de la pérdida.
En el proceso de duelo se han identificado una serie de etapas básicas que pueden reconocerse en todas las personas, aunque las manifestaciones sean diferentes. Sin embargo, hay algunas diferencias entre las manifestaciones adultas y las de los niños. Abarca una serie de reacciones en la que la más común es la
negación, la cual es un mecanismo que nos ayuda a atenuar impactos emocionales fuertes para que sean integrados poco a poco. Es común también en adultos. En este momento se necesita mucho el apoyo de los demás. No es raro que cuando a un niño o niña se le diga que uno de sus padres murió se sienten
mirando hacia fuera por un largo rato sin conversar con nadie. Muchos niños y niñas sufren también una regresión, es decir que actúan como si tuvieran menos edad o pierden habilidades que ya habían adquirido (lenguaje infantil, vuelve a chuparse el dedo, mojan la cama, etc.). Son reacciones normales y no hay que
preocuparse, lo más importante es saber que el niño o niña no decide conscientemente actuar así, sino que es más bien un grito de ayuda y un intento de reencontrarse en esa perdida que acaba de sufrir. Los niños y niñas pueden tornarse inquietos/as y distraídos/as intentando escapar a sus sentimientos y pensamientos.
Es una etapa del duelo que resulta difícil para los familiares y maestros/as. En ocasiones acompañan síntomas fisiológicos como tensión muscular, sudoración, dolores de cabeza, alergias, irritaciones en la piel, infecciones bronquiales, etc.
• Fase de Protesta y Desorganización:
Se aprecian sentimientos ambivalentes: tristeza, rabia, ansiedad, culpa, vergüenza. Es importante saber que los niños y niñas tienen la tendencia a pensar que todo está relacionado con ellos y ellas, siendo así se sienten con frecuencia culpables de los problemas y las desgracias familiares, por lo que se les debe hacer saber explícitamente que no son los culpables de la muerte. Si se trata de una pérdida significativa el duelo será más largo; algunos/as niños/as requerirán años para internacionalizar la pérdida. El duelo es un proceso y requiere de tiempo y trabajo. En esta etapa es frecuente que los niños/as se sientan desorientados y que presenten problemas de concentración para realizar tareas simples o seguir órdenes. Estos deben ser comprendidos
y ayudados, donde lo deseable es que estén rodeados de un ambiente estructurado y organizado. El niño, niña o adolescente puede caer en la desesperación (pesimismo, falta de motivación y energía, pérdida del apetito, problemas de higiene, etc.) En este caso se necesita un ambiente cálido en el que desahogar
su tristeza y comprender que su dolor es normal y que otros lo sienten. Si el niño o niña fantasea sobre su muerte para reunirse con el ser querido, o se envuelve en conductas auto destructivas son indicadores para buscar ayuda profesional.

Existen tres tipos de duelo:
DUELO NORMAL: Ocurre cuando perdemos o nos alejamos de un ser querido o de algo que para nosotros es muy significativo. En el duelo normal podemos decir que la pérdida ocurre de manera natural, como por ejemplo, luego de una enfermedad, de un accidente o de algún desastre natural.
En este tipo de duelo, el proceso por el que pasa la persona dura un tiempo determinado, hasta que llega a aceptar la pérdida continuando con sus actividades de manera adecuada.
2) DUELO PATOLÓGICO: Tiene las mismas causas del duelo normal, pero la recuperación de la persona se torna difícil: ella se quiebra y entra en un estado de melancolía que trastorna su comportamiento y desarrollo. En general, el proceso se torna patológico cuando la persona que lo vive tiene una estructura frágil.
3) DUELO ESPECIAL: Se ha denominado así porque no se ajusta a los criterios de pérdida por enfermedad, accidente, o por distanciamiento de la persona o de algo significativo; tampoco
tiene que ver con la fragilidad estructural de las personas. En el duelo especial están presentes otros factores que hacen más difícil su elaboración, como las circunstancias en las que se producen las pérdidas, convirtiéndose en desequilibrantes del proceso de duelo, pues en estos casos la muerte se da a
consecuencia de actos intencionales con el fin de atemorizar a los demás.
Existe una utilización de la vida y la muerte. Los sentimientos que genera este tipo de duelo son mucho más amenazantes, pues la posibilidad de entender lo sucedido está negada: en estas circunstancias entre otros aspectos, al horror de la muerte se suma la información distorsionada sobre lo ocurrido. Es el caso de aquellas personas que sufren de manera directa los desastres del conflicto armado, del terrorismo, o del narcotráfico y que además no cuentan con el tiempo, el apoyo ni el acompañamiento necesarios para procesarlo.
¿Cómo comunicarse con las niñas y los niños?
Se debe tener presente que:
• En cada cultura, o región, existen formas diferentes de comunicarse, de expresar sentimientos, de buscar ayuda o consuelo y de enfrentar situaciones difíciles.• Cada edad requiere una forma de acercamiento o
comunicación diferente. Será distinto tratar de comunicarse con un niño o niña pequeña/o, que con uno/a en edad escolar o con un/una adolescente. Todos y todas comunicamos nuestros sentimientos
a través del cuerpo y la palabra, charlando, gesticulando, utilizando expresiones del rostro, risas,
sonrisas, carcajadas, o llanto. También a través de la dramatización, la música, la danza, el cuento, la
leyenda, y de las diversas expresiones artísticas.Pero las niñas y niños pequeños no dominan el lenguaje hablado o tienen dificultad para comunicar sus emociones, y por eso, muchas veces expresan lo que sienten a través del juego, el teatro, la canción o la danza, el modelado en barro, masilla o plastilina, el dibujo y otras expresiones artísticas.Para comunicarnos con un niño o niña podemos:
• Conversar con él o ella, abordando temas que puedan ser de
su interés.
• Contarle historias y leyendas.
• Motivarle para que cuente sus propias historias.
• Motivarle para que exprese sus sentimientos a través
de diferentes manifestaciones artísticas (teatro, dibujo,
modelado...)
• Y especialmente posibilitarle las condiciones para jugar

¿Quiénes son las Educadoras y los Educadores Guías?
Funciones de la/del Educadora/or Guía:
Las Educadoras y Educadores Guías son preferiblemente maestras y maestros de las escuelas de la comunidad, orientadoras/es escolares, psicólogas/os sociales, rabajadoras/es sociales, estudiantes avanzados de estas disciplinas y líderes comunitarios entrenados en el taller de capacitación. Deben tener facilidad de comunicación con las y los adolescentes, conocer la comunidad y sus hábitos culturales y de preferencia residir en la zona impactada
por el desastre. Las y los Educadores Guías son los referentes adultos de los Terapeutas Lúdicos que apoyan la implementación del programa y tendrán a su cargo los encuentros semanales para la capacitación en servicio de las y los terapeutas.
• Apoyar al Coordinador Logístico o Coordinadora en todas las
actividades relacionadas a las sesiones lúdicas.
• Realizar reuniones semanales de capacitación en servicio,
conforme a este Manual de Protocolos
• Realizar reuniones periódicas de orientación a padres, madres,
tutoras y tutores de las niñas y niños del programa.
• Supervisar las sesiones y la labor de los terapeutas lúdicos.
• Repartir los materiales necesarios para cada sesión.
• Recoger las fichas de Observación Conductual debidamente
completadas y entregarlas al/ a la Psicólogo/a Consejero/a.
• Ayudar a mantener la motivación de adolescentes y jóvenes
para permanecer en el programa desde su inicio hasta el cierre y despedida. Las y los menores en este programa están siendo intervenidos con esta metodología precisamente por su sufrimiento ante la pérdida por el desastre y el hecho de que una persona en la cual confíen se retire de manera no programada.
BIBLIOGRAFIA.


Es de destacar también la necesidad de contar con planes y programas de atención psicológica ya que las secuelas tienden a ser mucho más intensas en la niñez y adolescencia por su relación de dependencia.
ResponderEliminarAsimismo, es importante poder integrar lo ocurrido, incluso, tomarlo como una oportunidad para estar alertas, conscientes y sensibilizados en relación a los peligros que existen y las formas de prevenir los posibles impactos y proyectar estrategias tendientes a aumentar su resiliencia.
La labor de un psicólogo o educador me parece muy importante ya que ayuda a reestructurar de manera cognitiva ,a su vez entrenando sus habilidades sociales por el evento causado que haya causado una crisis
ResponderEliminarLas medidas inmediatas de intervención para los niños y adolescentes, es importante que tanto las familias como las instituciones de educación entreguen el tiempo suficiente y de manera escalonada para tratar lo acontecido.
ResponderEliminarmuy buea e importante informavion para drnos a conor cuales son los fundamento y asi poder rindarno un uen auxiio psicologico despues e una crisis
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